PON UNA MINERVA EN TU VIDA!

Sabes que Barcelona esconde un secreto?
Conoce a las Minervas y lo descubrirás...


Si eres de las que están hasta las narices de la crisis, la recesión, el paro y todas las fantásticas noticias que nos regalan cada día los telediarios, ¡pásate al universo paralelo de las Minervas!
¿Piensas que vives en un piso de un edificio decrépito que sólo tiene de nuevo los intereses del euribor? ¡Quizás te equivocas! y tu piso es mucho más de lo que crees y esconde increíbles secretos...
Mira la vida desde otra prespectiva llena de humor, fantasía, magia y glamour. ¡Pon las Minervas en tu vida!
Si buscas la calidad literaria de El Quijote o la pericia narrativa de Gabo, ¡no leas esta historia! :-) pero si quieres pasar un buen rato en la playa, en el metro o en un parque ¡leela! y recuerda que en muchas ocasiones la realidad supera a la ficción...
Además, quien sabe si quizás seas una de las afortunadas que pueda lucir una Minerva en su solapa ;-)

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miércoles 12 de mayo de 2010

Capítulo 9: Borja y Rita (I parte)

Cuando estábamos cenando empezó a sonar el móvil que Martina nos había dejado por si teníamos algún problema. En el móvil aparecieron unas letras brillantes en las que se leía Martina. Ninguna de las tres sabíamos cómo descolgarlo y nos pusimos muy nerviosas porque no paraba de sonar y pensamos que realmente debía de tratarse de algo importante para que la llamada fuera tan insistente.
Rosa decidió poner fin al problema saliendo a la calle móvil en mano. Ni corta ni perezosa, abordó a un chico que pasaba diciéndole si le hacía el favor de descolgarle el teléfono. El chico muy amablemente, aunque con cara de extrañado, la ayudó y le explicó cómo debía hacerlo en una próxima ocasión. Mientras una vocecilla chillona salía del impertinente aparato.
-¿Si? Hola Martina, soy Rosa. Si, ya sé que hemos tardado pero es que no sabíamos descolgar el móvil, finalmente nos ha tenido que ayudar un chico que pasaba por la calle- dijo Rosa mientras entraba en casa. Rita y yo estábamos en silencio intentando oír lo que Martina decía al otro lado de la línea. En un momento dado, Rosa apretó un botón y de repente la voz de Martina inundó la estancia.
-Vamos a ver. ¿Me oís las tres?- preguntó Martina.
-Sí, te oímos- contestamos las tres a la vez.
-Tenéis que saber que Rita y Borja Mefisto salen en la portada de la revista ¡Bola! ¡Ya sabía yo que el tema nos iba a traer problemas! En menudo lío nos has metido Rita…-dijo Martina muy enfadada.
-Pues el titular dice así: El calentón de Borja Mefisto con su nueva conquista, una rica heredera de la clase alta barcelonesa. Y en el interior de la revista sale todo un reportaje fotográfico de lo más subidito de tono de vuestra noche cascabelera. ¡Y cómo no!, una foto de vuestra despedida en la puerta de casa. Dios mío ya saben dónde vivís… Seguro que os están espiando noche y día- dijo Martina muy preocupada.
-Por favor, cerrad todas las ventanas, bajad todas las persianas y no salgáis al jardín ni a la calle hasta que yo llegue. ¿De acuerdo?-añadió Martina.
-Sí, de acuerdo. No te preocupes Martina, te haremos caso- dije yo, mientras Rosa y Rita asentían con la cabeza.
Tras colgar Martina, oímos un golpe en el jardín y vimos como caía un hombre del naranjo situado al lado de la fuente. Las tres soltamos un grito ahogado y salimos corriendo a cerrar todas las ventanas y persianas tal y como nos había dicho Martina. El hombre al saberse descubierto saltó la tapia del jardín y desapareció sin dejar rastro. Las tres nos pusimos muy nerviosas, no sabíamos el rato que hacía que estaba ese hombre en nuestro jardín ni las fotos que podía haber tomado. La cosa se iba complicando por momentos. Tras charlar un rato intentando buscar soluciones para arreglar el patinazo de Rita, decidimos que la única solución era echar mano de las galletas. Cuando estábamos pensando qué deseo formular sonó el timbre de la puerta. Ninguna de las tres osaba abrir. No sabíamos quién podía ser, Martina estaba de viaje… Finalmente Rosa, ante la insistencia del timbre, decidió ir a ver quién era. Cuando abrió se encontró de cara con el tremendo elemento, Borja Mefisto, que preguntaba por Rita portando en la mano un gigante ramo de rosas blancas y rojas. Rita al oír su voz no pudo evitar asomarse y al ver el precioso ramo, perdió los papeles y la vergüenza. Cogió a Borja por la chaqueta y le empujó hacia dentro de la casa. Una vez dentro Borja tiró el ramo y como si les hubiera dado un arrebato irracional se empezaron a besar como dos caníbales devorando a su presa ante nuestra atónita mirada. Finalmente, y sin dejar de besarse en ningún momento se metieron en la habitación que ocupaba Rita y cerraron la puerta de un portazo. Rosa y yo no podíamos cerrar la boca, ¿Rita se había vuelto loca?, ¡esto sólo iba a empeorar las cosas!, ¡qué haría Martina si se enterase! Pasaron horas y horas y Borja y Rita seguían sin salir de la habitación, eso sí, sabíamos que estaban vivos por la cantidad de ruido que hacían… ¡qué barbaridad!, ¡qué frenesí!, parecían dos posesos…
Rosa y yo decidimos darle un vistazo a la televisión para distraer nuestra atención del tremendo espectáculo que estaban ofreciendo Rita y Borja. Pero como lo que salía en la televisión no nos motivaba en absoluto, decidimos irnos a dormir.
A la mañana siguiente Rita y su “amigo” seguían sin salir de la habitación por lo que empecé a preocuparme. Si Martina venía y encontraba a Borja en casa se iba a montar la de San Quintín, así que decidí picar a la puerta de la habitación para decirle a Rita que hiciera el favor de despacharle. Tras picar insistentemente el tremendo elemento abrió la puerta, aunque ¡como Dios lo trajo al mundo! No pude evitar soltar una exclamación, ¡qué situación más incómoda!
-Perdona, ¿le puedes decir a Rita que salga?, tengo que decirle una cosa- le dije intentando mirarle a la cara, cosa que me era difícil porque los nervios de la situación desviaban mi mirada hacia su artilugio…
-Pues espera, voy a ver si la despierto, está muy cansada- contestó con una sonrisa burlona.
Finalmente apareció Rita con pintas de haber pasado la noche haciendo una maratón y con un conjunto de ropa interior de lo más macarrónico.
-¿Qué pasa Minerva?, espero que sea importante lo que me tengas que decir, me has despertado- dijo Rita con cara de malas pulgas.

2 comentarios:

LA MAGIA DE CREAR dijo...

HE QUEDADO MAS QUE PRENDIDA CON TODO ESTO LA VERDAD UN ENCANTO.FELICTACIONESSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

Chikaboom!! dijo...

Estas historias enganchan! Para cuando el próximo capítulo?