PON UNA MINERVA EN TU VIDA!

Sabes que Barcelona esconde un secreto?
Conoce a las Minervas y lo descubrirás...


Si eres de las que están hasta las narices de la crisis, la recesión, el paro y todas las fantásticas noticias que nos regalan cada día los telediarios, ¡pásate al universo paralelo de las Minervas!
¿Piensas que vives en un piso de un edificio decrépito que sólo tiene de nuevo los intereses del euribor? ¡Quizás te equivocas! y tu piso es mucho más de lo que crees y esconde increíbles secretos...
Mira la vida desde otra prespectiva llena de humor, fantasía, magia y glamour. ¡Pon las Minervas en tu vida!
Si buscas la calidad literaria de El Quijote o la pericia narrativa de Gabo, ¡no leas esta historia! :-) pero si quieres pasar un buen rato en la playa, en el metro o en un parque ¡leela! y recuerda que en muchas ocasiones la realidad supera a la ficción...
Además, quien sabe si quizás seas una de las afortunadas que pueda lucir una Minerva en su solapa ;-)

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lunes 22 de marzo de 2010

Capítulo 8 (I): Mi primera cita con Arnau




Al día siguiente, cuando aún no había amanecido, Martina nos despertó aporreando la puerta y tocando el timbre sin parar.
-Ya voy, ¡ya vooooy! ¡Pero, qué energúmena!- dije mientras corría como una desesperada hacia la puerta para poner fin lo antes posible a aquel estruendo.
-¡Lo siento, pero es que tengo muchísima prisa!, mi avión sale dentro de una hora y ¡todavía estoy aquí¡ Mirad, aquí os traigo lo que os dije el televisor portátil. Sólo tienes que apretar este botón para encenderlo y éste para cambiar de canal y el móvil, apretando el uno y después aquí me llamáis automáticamente. ¿Todo claro? No me ha dado tiempo de comprar Las revistas. Venga, nos vemos el jueves. No os metáis en problemas porfavor. ¡Adiooos!- dijo Martina mientras se iba a toda prisa.
La verdad es que recién levantada y con todo ese jaleo, el cerebro no me había comenzado a funcionar a pleno rendimiento y en consecuencia, no me había enterado de la misa la mitad, pero ya nos espabilaríamos. De hecho cada vez estábamos más acostumbradas a espabilarnos por nuestra cuenta. Al fin y al cabo esta experiencia nos iba a ir de perlas para madurar, porque la verdad es que hasta este momento nuestras vidas habían sido un camino de rosas sin ningún tipo de preocupación totalmente arropadas por nuestras protectoras familias.
Mientras tanto, Rita y Rosa también se habían levantado a la fuerza, ante el escandaloso ruido que había hecho Martina al llamar.
-¿Ya ha venido Martina? Pensé que había entrado una manada de caballos desbocados en casa- dijo Rita frotándose los ojos y bostezando.
-Sí, tenía mucha prisa, dice que perdía el avión… Bueno, mirad, nos ha dejado esto aquí: el televisor y el móvil. No me he enterado mucho de cómo funcionan, así que probad lo que queráis. Yo me voy a arreglar que pronto vendrá Arnau a por mí- dije sin poder evitar una sonrisilla nerviosa.
-Si hija, ves, que estas hecha un manojo de nervios. Desde luego si te ve así, recién levantada y con esos pelos se va corriendo por donde ha venido- dijo Rita soltando una carcajada y a la que Rosa se unió también. Como no tenía tiempo ni ganas de discutirme con ninguna de las dos, me fui directa a mi habitación para arreglarme. Tenía que estar perfecta para esa cita.
Cuando acabé bajé a la cocina, pensé que por lo menos tomaría un té y unas pastas antes de irme. No es bueno acudir a las citas importantes con el estómago vacío, el cuerpo y la cabeza necesitan comida para estar al cien por cien.
Cuando entré en la cocina Rita y Rosa observaban con cara de bobas y sin abrir la boca las imágenes que salían en el televisor. Por lo poco que pude ver, un grupo de personas, con pinta de no haberse peinado y duchado en siglos, yacían por camas y sofás insultándose y gritándose sin parar. En un momento dado, los gritos pararon y salió, acompañado de una musiquilla insoportable, un enorme ojo dibujado sobre el que se leía Gran Primo. Después le sucedieron una serie de mini películas, como las que habíamos visto en la fiesta del amigo de Martina, creo recordar que les llamaban anuncios, hasta que nuevamente volvió a salir el ojo con su insolente musiquilla y otra vez la gente que yacía en los sofás, pero esta vez más tranquila…
-Qué cosa tan extraña, se llama Gran Primo. Esa gente se ha dicho de todo menos guapo y ahora resulta que se abrazan y se besan como si nada hubiera pasado… -dijo Rosa con cara de sorprendida.
-Venga aprieta otro botón a ver si sale otra cosa. ¡Me gusta este chisme!, puedes cotillear sin ser visto- dijo Rita mientras se comía una galleta.
Entonces sonó el timbre de la puerta. Al pensar que era Arnau, un calambrazo me recorrió todo cuerpo y me puse a temblar. Al cabo de unos segundos Rita dijo mirándome:
-Bueno, ¿vas a abrir o no?-
Y arreglándose el pelo con una mano y abrochándose el cinturón de su bata oriental con la otra, añadió:
-Anda, ya voy yo, que parece que te ha dado un espasmo intestinal. ¡Qué barbaridad! Vamos a ver si el chico es para tanto o no…”
Rosa y yo oímos como Rita abría la puerta y una voz masculina preguntaba por mí. Sin duda era él. Rita le hizo pasar al salón diciéndole que enseguida me avisaba.
-¡Madre del amor hermoso!, ya lo creo que es para tanto… ¡Pero de dónde has sacado ese bomboncito! ¡Si no te resulta me lo quedo yo!- dijo Rita poniendo los ojos en blanco.
-Por favor Rita compórtate que nos conocemos. Si gritas tanto te va a oír y lo último que quiero es que piense que vivo con una ninfómana. Nos vemos esta noche. Que lo paséis bien- dije con una sonrisa de oreja a oreja mientras me dirigía al salón.
Una vez allí pude ver que Arnau, que miraba con curiosidad las fotos de mi familia, era incluso más guapo de lo recordaba. Nos saludamos, nos dimos dos besos y decidimos irnos inmediatamente, porque el camino hasta sus viñas era largo y quería que llegáramos con tiempo de enseñármelo todo antes de comer.
-Vaya, estás increíblemente preciosa- dijo Arnau. Ante tal piropo no pude sostenerle la mirada y tuve que bajar la vista haciendo ver que buscaba algo en el bolso para que no me diera un soponcio.
-Venga Minerva, no perdamos tiempo, tardaremos una horita y media en llegar a mis viñas. Espero que no te marees, el camino es un poco tortuoso- añadió con su perfecta sonrisa.
-Tranquilo, no suelo marearme. Cuando quieras marchamos- le contesté devolviéndole tímidamente la sonrisa.
-¿Sabes?, Martina y tú tenéis un parecido asombroso. ¿Sois familia?- preguntó para mi sorpresa.
-Sí, somos primas lejanas- contesté intentando no profundizar demasiado en el peliagudo tema.
-Vaya, es increíble lo que puedes parecerte a un familiar lejano y lo poco que te puedes parecer con tu propio hermano. La genética es así de caprichosa-añadió Arnau riendo.
-Cambiando de tema, creo que debí advertirte de que vamos al campo. Llevas unos zapatos muy delicados…- apuntó Arnau mirándome a los pies.
-Tranquilo, estoy acostumbrada a llevar este tipo de zapatos en todas las situaciones- le contesté quitándole hierro al asunto.
Cuando me senté en el coche pude ver como Rosa y Rita nos espiaban desde la ventana de la entrada y yo, para que vieran que las había pillado les saqué la lengua insolentemente.
Emprendimos la marcha. Me quedé maravillada de lo anchas que eran las carreteras y de lo fino que era el pavimento. Eso en mi época era impensable. Arnau puso una suave música, me dijo que era Bossanova, jamás la había oído pero lo dije que me encantaba desde siempre. Exceptuando por la sensación de vértigo que me producía la velocidad a la que nos movíamos, yo no estaba acostumbrada a pasar de la velocidad borriquera, el viaje estaba siendo una auténtica delicia. Entonces llegamos a Falset y la carretera pasó de ser recta a ser una especie de serpiente que iba apretando mi estómago insistentemente, hasta que ya no pude aguantar más…
-¡Para, para por favor! Me, me estoy mareando…. Buaaaaaaj- articulé justo antes de vomitar dentro del coche. En esos momentos pensé que me iba a desmayar debido a la mezcla de mareo y vergüenza…
-Lo siento, de verdad… no sé qué decir… normalmente no me mareo- dije desolada y totalmente avergonzada.
-Tranquila, no pasa nada, no te preocupes en absoluto, ¡faltaría más! No eres la primera persona a la que le ocurre por estas carreteras, por eso te pregunté si te mareabas. ¿Te sientes mejor?- dijo el pobre Arnau pasándome un pañuelo mojado con agua por la frente.
-Sí. Muchas gracias, ya me encuentro mucho mejor. No me ha dado tiempo a abrir la puerta del coche. Te he dejado el coche hecho un asco…-dije a punto de llorar.
-Mira, aquí tengo estos trapos, lo quito en un santiamén. Ya verás cómo no tardo nada, tu sal y que te dé el aire, tienes que recuperarte para disfrutar en condiciones de la jornada que te he preparado- dijo guiñándome un ojo mientras sacaba unos trapos de la guantera y se disponía a limpiar todo aquel desastre.
-¡Deja, deja!, qué vergüenza, qué impresentable soy. Yo lo limpiaré…-dije arrebatándole los trapos. ¡Madre mía!, quién me iba a decir a mí con lo fina que yo soy, que iba a acabar limpiando mi vómito del coche del hombre de mis sueños. Jamás me había sentido tan humillada.
Una vez recompuesta proseguimos el viaje. Yo, no osaba abrir la boca de tanta vergüenza que llevaba en mi cuerpo, pero a medida que iba transcurriendo el tiempo, y gracias a la amena conversación con Arnau, la vergüenza se fue desvaneciendo y finalmente desapareció. Por fin, tras el horrible, empinado y tortuoso camino llegamos a la cima de una colina “forrada”, literalmente, por viñedos y en la que destacaba una moderna edificación. Arnau me explicó que se trataba de la bodega, pero que también albergaba una tienda, un laboratorio de enología y no sé cuantas cosas más. A mi todo aquello me sonaba a chino mandarín, pero claro, no me iba a hacer la ignorante bastante ridículo había hecho ya. En cuanto hubo aparcado el coche, Arnau me llevó de paseo por las espectaculares viñas. Las vistas eran impresionantes, el paisaje realmente increíble, pero… mis zapatos eran lo peor de lo peor. A cada paso que daba el tacón se hundía en la tierra como si estuviera caminando sobre arenas movedizas. Yo hacía de tripas corazón, intentaba andar lo más digna posible aunque el resultado era bastante patético y parecía que estaba pisando huevos. Finalmente, en una de las pisadas, el tacón quedó totalmente hundido y mi pié siguió el paso pero descalzo. El mamporro que me pegué fue de impresión, mi cara aterrizó totalmente en el suelo y no me partí un diente porque no era el día… Arnau me levantó inmediatamente. Llegué a pensar que era vidente ya que todas sus “profecías” se iban cumpliendo una a una.
-¡Minerva!, ¿Te has hecho daño? Tus zapatos son preciosos pero no son muy adecuados para andar por el monte. Vaya, hoy no es tu día- dijo mientras me ayudaba a sacudirme la tierra de la cara y el vestido.
-Desde luego, debes pensar que soy la más patosa de todas las chicas que has conocido… -dije con aire compungido.
-Tú no te preocupes, no pienso eso en absoluto. Hay pocas chicas que capaces de aguantar estas pequeñas adversidades tan estoicamente como tú- dijo mientras soltaba una pequeña carcajada.
-Venga, sube, acabarás el paseo sobre mi espalda- dijo mientras se agachaba para que me subiera a su espalda. Yo accedí encantadísima, pero temblando y con unos calores que me hacían sudar como si estuviera en medio del desierto con un abrigo de piel.
Cuando acabamos el agradable paseo entramos en la bodega y me llevó a una sala donde una chica muy amable, a la que saludó amigablemente y que me presentó como Laia, nos había preparado en una mesa alargada gran cantidad de botellas y copas que supuse eran para la cata.
-Mira, ahora si te parece bien, comenzaremos la cata los mejores vinos de mi bodega. Seguro que te encantarán. Mi objetivo es que dejes de pensar que los vinos del Priorat son de lo peorcito- dijo guiñándome un ojo mientras me separaba la silla para que me sentara. (continuará...)

3 comentarios:

tarongina dijo...

Hola Minerva!

Ush!! He començat el relat pel final, però m'ha agradat tant que ara me l'hauré de llegir tot :-)

Una abraçada i m'alegro que segueixis tan activa i creativa!

Zepequeña dijo...

Que maravilla de cuento...

Zepequeña.

Minerva dijo...

Gracias guapísimas! :-))))))))